Orina ácida.


Solemos decir que un medio básico es ideal para evitar la proliferación de bacterias u hongos y es adecuado para que nuestra flora se mantenga en un nivel adecuado y saludable. Pero también un Ph muy ácido puede eliminar al elemento patógeno y nos puede servir para desinfectar cualquier zona... aunque por supuesto, también puede dañar a nuestro propio sistema. 

Este, no es el caso de la orina, la orina es generalmente ácida y si por ejemplo tomamos bebidas carbonatadas, que alcalinicen la orina, estamos favoreciendo un medio neutro, más adecuado para la proliferación de bacterias y hongos. Es por ello que la toma de cítricos (ricos en vitamina C), especialmente el limón, son capaces de acidificar la orina y consiguientemente la eliminación del agente patógeno a través de la micción.

Aparte de los cítricos y sobre todo el limón, podemos echar mano del vinagre de manzana en ensaladas y también se sabe que el zumo de arándano es un buen acidificante de la orina que además contiene un ingrediente que evita que las bacterias se adhieran al tracto urinario. También son beneficiosos los zumos de otras frutas en general no muy dulces y los de apio y perejil.

Beber mucha agua y té verde para que trabaje el riñón ayudarán a expulsar esas bacterias y hongos causantes de la infección.




Estreñimiento, tránsito lento y Cistitis.



Como ya dijimos en otra entrada (ENLACE), el 80% de las infecciones de orina tienen su origen bacteriano, y es la Escherichia Coli la bacteria causante del mayor número de infecciones.  Esta bacteria la encontramos en gran número en nuestro intestino y en ocasiones la cantidad de la bacteria aumenta llegando a producir infecciones en el sistema urinario (y en otras partes), tanto masculino como femenino.

Se ha comprobado que las digestiones que son pesadas, largas o aquellas personas cuyo tránsito digestivo es lento, promueve las infecciones del tracto urinario. Los alimentos que permanecen mucho tiempo en el intestino y cuesta de digerir pueden sufrir la putrefacción y favorecer la proliferación bacteriana. Como el agua y líquido es absorbido a través de los intestinos de los alimentos y del agua que bebemos, es fácil que las bacterias pasen al riñón, o a otra parte del sistema urinario.

Por eso, un remedio o una forma de prevenir la cistitis recurrente, puede ser la  adopción de medidas que estimulen el tránsito: una dieta rica en fibra, es decir tomar más frutas y verduras. Como último recurso, el uso de laxantes (cuidado, estos son eficaces sólo transitoriamente, pero con el tiempo al dejarse se produce un efecto rebote.) 

Gayuba o "Uva ursi"



Recibe el nombre de Arctostaphylos uva ursi, aunque se le conoce con otros más comunes como gayuba, Uva ursi, uva de oso o rastrera. Es un arbusto típico de los climas templados y que para algunos, es el mejor remedio para la infección de orina o cistitis, más incluso que el arándano rojo.

De esta planta, lo que necesitamos para preparar el remedio son las hojas, que se suelen recolectar en otoño. Los frutos no son comestibles ya que para el ser humano contienen sustancias tóxicas. En cambio, a los osos sí les gustan estos frutos, de ahí uno de sus nombres. Aunque eso es otra historia.

Las últimas pruebas e investigaciones sugieren que la capacidad de la uva de oso para combatir las infecciones se debe a los principios activos, como arbutina e hidroquinona, sustancias que regulan el Ph y con alto poder antibacteriano. Además contiene taninos que tienen efectos astringentes, ayudando a reducir la inflamación y combatir la infección.

¿Cómo tomarlo?: 

Debido a que la gayuba o uva de oso puede ser tóxico, es conveniente consultarlo con su médico antes de tomarlo. Dosis recomendada en adultos son:

Si adquiere los comprimidos ya preparados: 
Secado de hierbas (en cápsulas): 2 - 4 g por día, estandarizado a 400-800 mg de arbutin.

Si lo prepara de forma tradicional:
Té: Remojar 3 g de hojas secas en  300 ml de agua (un vaso grande) durante 12 horas. Colar y beber frío o caliente 3-4 veces al día.

Uva ursi no debe tomarse durante más de 5 días a la vez y por precaución no debe administrarse a niños pequeños.




Remedio de la abuela con ajo, tomillo, manzanilla y lavanda.

Este es un remedio propio de los países de las costas del mediterráneo donde el tomillo, la lavanda y el ajo, son plantas endémicas y que podemos encontrar con facilidad. Además, con este remedio atacaremos la infección de orina por fuera y por dentro. Este remedio viene muy bien cuando la infección se ha producido por una bacteria como la E. Coli y que son las causantes de más del 80% de las infecciones, y como ataca la cistitis por fuera y por dentro, ayuda a eliminar las infecciones persistentes.

Ingredientes:
4 dientes de ajo
1 litro de agua
(10 gr.) un puñado de tomillo
(10 gr.) un puñado de lavanda
(10 gr.) un puñado de manzanilla

Preparación:
Se calienta el agua hasta que rompa a hervir. Una vez hierva, se añaden las plantas y los dientes de ajos que antes han sido cortado en trocitos pequeños. Se dejan hirviendo 5 minutos y luego se retira y se cuela. Separa un vaso del preparado.

Uso:
Del vaso que hemos separado, sacaremos la suficiente tisana para tomar un par de infusiones. Es posible que el sabor de la infusión no sea de nuestro agrado, así que podemos añadir un poco de miel. Beber medio vaso por la mañana en ayunas y medio por la mañana. 
La otra cantidad de la cocción la utilizaremos para lavarnos la zona.


Jabones e Higiene.


En muchos casos, la infección de orina recurrente, aquella que cuesta en eliminar, no se produce por una higiene insuficiente como cabría pensar. Más bien se produce por un exceso o una higiene ineficaz. Lo que realmente significa "higiene ineficaz" es que aunque limpiemos la zona con frecuencia y con cuidado, es posible que estemos utilizando algún producto inadecuado, un producto que pueda variar el Ph de nuestras partes íntimas y por tanto favorezca la proliferación de agentes patógenos como bacterias (como E.Coli) u hongos. Así que veamos pues que tipo de jabón son los adecuados.

Antes que nada, tenemos que tener claro que para la salud de la zona íntima, lo que debemos hacer es mantener un Ph natural, un Ph que no sea alterado por los jabones. Pero, ¿qué Ph es el normal?

El Ph suele variar a lo largo del periodo menstrual. Durante la mayoría del ciclo menstrual, el Ph oscila entre el 4,5 y 5, un ph un poco ácido igual que durante el embarazo. Esta acidez en la vagina crea un entorno hostil para la proliferación del agente patógeno. No obstante hay momentos en que esta acidez se hace más alcalina llegando incluso a 7. Esto se produce en la ovulación, durante la menstruación, durante las relaciones sexuales y en la menopausia. Es en estos momentos donde existe mayor posibilidad de que se forme la infección.
El ph 7 es un ph neutro y si el ph se acerca al 7, las bacterias ("buenas y malas") tienen un campo de cultivo adecuado. En las relaciones, el semen y el líquido preseminal alcalinizan la vagina para que los espermatozoides resistan más tiempo.

Sabiendo pues cual es el Ph de la vagina adecuado, ¿qué jabones son los más aconsejables?

En principio, el jabón adecuado es aquel que tiene un Ph similar al de las partes íntimas. Entre 4 y 5 son valores bastantes beneficiosos porque preservan la flora benéfica de la vagina. No obstante, es conveniente no abusar de jabones más de una vez al día. Lavarse con agua y unas gotas de limón o vinagre.

Otros jabones suelen ser muy básicos (o alcalinos). Los jabones que son neutros, son beneficiosos para mantener el Ph de la piel ( entre 6 y 7), pero suelen ser más alcalinos para la zona de la vulva y labios.

Cistitis luna de miel.

Cuando la cistitis, la infección de orina, afecta principalmente a la uretra, y no a la vejiga o a los riñones, decimos que se sufre uretritis. Un problema que causa dolor al miccionar, inflamación de la uretra, escozor y dolor al practicar relaciones o con el contacto con prendas íntimas y en algunos casos irritación e incluso sangre. La cistitis "Luna de Miel" está muy relacionada con los roces, es cuando mejor se percibe, ya sean roces con prendas o durante las relaciones, de ahí su nombre. (¿Sabías que el 80% de las infecciones tienen su causa en las relaciones sexuales?)... En fin,otras causas las encontramos en el roce con prendas o con productos higiénicos con químicos que puedan irritar la zona, o por la infección bacteriana de la uretra.

Las recomendaciones para evitar las cistitis luna de miel son las mismas que para cualquier otro tipo de cistitis. 
  • Primeramente se buscará, mediante un análisis médico, la bacteria causante de la infección. En este caso es posible que se receten antibióticos específicos.
  • Beber mucha agua durante el tratamiento nos ayudará a limpiar y a expulsar la bacteria alojada en la uretra. 
  • Si la cistitis se produce por el contacto con jabones, compresas, salvaslip, ropa interior sintética, etc... esta desaparecerá al dejar de usarlas. 
  • Si la cistitis luna de miel se produce cuando se practican relaciones o después de estas, conviene durante un tiempo, evitarlas y utilizar algún lubricante si se presiente que el problema puede deberse al roce. El lubricante debe ser soluble en agua, evitaremos problemas de higiene.
  • Imprescindible lavarse y orinar después de las relaciones sexuales
  • Después de bañarte en la piscina, en el mar, en el río  etc... no es buena costumbre quedarse horas y horas con el bañador mojado.
  • Es bueno comer alimentos alcalinos y llevar una higiene de la zona más adecuada: utilizar ropa interior de fibras naturales, pantalones o faldas holgadas, jabones específicos.
  • Tomar diariamente zumo de arándanos.

Sexo e infección de orina.

Pocas personas saben la relación entre la sexualidad con la cistitis o la infección de orina. Pero en la realidad, son muchas las mujeres las que, después de las relaciones, o a causa de estas, tienen problemas de cistitis, uretritis... De hecho se calcula que el 80% de los casos de infección de orina tienen como causa principal las relaciones sexuales. Así que es conveniente seguir unos pequeños consejos que nos van a ayudar a mantener a raya las infecciones.

  • Es conveniente lavarse la zona genital (la pareja) antes y después de las relaciones.
  • Si las infecciones se hacen persistentes, durante el tratamiento médico, puede ser beneficioso no tener relaciones.
  • Si crees que tu pareja puede tener las bacterias, hongos o virus y que te las contagia durante las relaciones, debe seguir el tratamiento para evitar futuros contagios mutuos.
  • No es conveniente utilizar preservativos con espermicidas.
  • Es más frecuentes que se produzcan infecciones en mujeres que utilizan DIU
  • Después de las relaciones es bueno beber mucho líquido, zumos de frutas diuréticas o infusiones también diuréticas.
  • Beber zumo de arándanos o un comprimido.
  • Las relaciones anales deben realizarse prestando especial cuidado a la higiene. Nunca hacerse antes de la penetración vaginal.
  • A la hora de la penetración puedes guiarla con la mano para así evitar arrastrar patógenos.
  • Hay lubricantes que pueden variar el Ph de la zona genital y favorecer la proliferación de las bacterias. Si esto sucede es mejor utilizar otro tipo de lubricante.